Waris Dirie, una luchadora en contra de la ablación


El deber de hablar

Usted decidió contar públicamente su ablación a una periodista de la NBC cuando era una de las top models más célebres. ¿Por qué decidió lanzarse justo en ese momento de su vida?

-¡No lo decidí ese mismo día! El día en que cambió mi vida, el día en que decidí que hablaría de aquello, que lucharía mientras estuviera viva, fue el día en que me mutilaron, a la edad de los 3 años. Ese día decidí emprender mi lucha. Después, sólo he esperado el momento…y así vino.
Hasta entonces nadie hablaba de la ablación. Era algo tabú, incluso algo completamente desconocido. ¿Tuvo miedo de las reacciones? ¿En algún momento pensó que esta confesión podría poner en peligro su carrera?
-Nunca me llegué a hacer esa pregunta. La ablación es algo que sufren 1 millón de mujeres y niñas y que lo gritan al mundo entero. Nadie viene en su ayuda, nadie habla de ellas. Y yo lo sabía y lo pensaba a todas horas. Aquello me impedía conciliar el sueño. Y no veía otra manera de contar lo que estaba pasando, lo que está pasando. Y las opiniones, lo que pudiera pensar la gente, eso pasaba a un segundo plano.

Y lo que pasó es que mucha gente me empezó a ver con otros ojos, horrorizados. “¿Qué? ¿Tú? “ . Muchas personas con las que llevaba trabajando muchos años desaparecieron del mapa. Otras me tenían miedo… En ralidad eran unos ignorantes. No sabían qué hacer, cómo dirigirse a mí, qué decirme…

Embajadora de buena voluntad

Entonces abandonó el mundo de la moda…
-No quería perder el tiempo con este tipo de gente. Ya había dado el paso y estaba en otra órbita, en mi cabeza, en mi vida. Abandoné el universo de la moda ese mismo día. Había esperado ese momento durante mucho tiempo, y cuando llegó, dije bye bye!


Y en ese momento Kofi Annan oyó su historia y le ofreció convertirse en embajadora de buena voluntad. ¿Qué sintió en ese momento?

-En un principio me sorprendió mucho, incluso me lo tomé con escepticismo. Pero me dije que Naciones Unidas tenían que creer en lo que decía, en lo que pretendía hacer. Así que fui a verle.
Nuestra colaboración sólo duró 2 años.No encontraba mi lugar en esa organización. Me costaba creer que podían cambiar el mundo. Es una administración demasiado grande, demasiado pesada… ¡y un auténtico caos!.
Y tuve la sensación de que la lucha contra la mutilación genital femenina no formaba parte de sus prioridades. Así que al cabo de un tiempo, me pregunté qué hacía realmente ahí. ¿Por qué estaba ahí? ¿Para ir a fiestas y brindar con cócteles? Para mí, la mutilación femenina era algo muy serio, y para ellos no lo era, o al menos, no como esperaba. Así que me fuí y creé mi propia organización.

 

La Fundación Waris Dirie

 

Y en el año 2002, usted crea la Fundación Waris Dirie. ¿Cuál es la principal acción?
-El primer objetivo de mi fundación es educar a la gente, de informar al mundo, de situar los debates de la lucha contra la ablación en los temas de conversación. ¡De forma que siempre esté en la mente de la gente!
Mi papel ha sido y es situar este tema en medio de la escena, sacarlo a la luz. Me encontré en medio de una aventura mediática, y ahora que ya se habla de ello, me gustaría retirarme. Tengo la sensación de que con mis propios medios, he hecho todo lo que he podido para que salga a la luz y se hable de la ablación genital femenina. He tomado todos los riesgos posibles.

No obstante, el tema está en manos de los hombres políticos de todo el mundo. Ya no es un problema que tengo que afrontar yo, sino todo el mundo. Ya nadie tiene excusa. Millones de mujeres siguen sufriendo. Me gustaría que de una vez por todas se viese como algo anormal.

Tenemos que cambiar el mundo

Pero eso no es un abandono….
-No abandono, pero encuentro injusto el hecho de ver al mundo ahí pasmado, desde otra perspectiva y contentándose con un “¡Vamos! ¡buena suerte!”. Y ese problema nos concierne a todas, a todas las mujeres del planeta. Es mi problema, pero también el vuestro.

¿Cree que las cosas han evolucionado a pesar de todo?
-Sí, las cosas van cambiando, pero no lo suficiente. No deberíamos estar aquí hablando, sino que tenemos otras cosas que debatir ¿no cree? Hoy, todavía sigo asombrada e indignada con la ablación. Es muy doloroso contar siempre la misma historia… Me gustaría que esto cambiara.

¿Cómo cambiar la visión de los hombres en cuestión?
-Eso depende de nosotras, de las mujeres, de las madres. Hay que educar de ora manera a los niños varones, una educación basada en el emor y el respeto. Me gustaría que este nuevo siglo fuera más respetuoso con las mujeres. Y dejemos de decir “ah, ¡ojalá! ¡Esperemos!” y ¡hagámoslo!. Si no, ¿qué dirán nuestros hijos el día de mañana: “Espero que mi mamá haya pensado en cambiar el mundo?’”

Es nuestro deber.


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