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En la India, aproximadamente 84 millones de indígenas tribales son explotados y sufren abusos


Foto: Survival international

Unos 84 millones de indígenas tribales en India son “explotados y sufren abusos”, según ha denunciado Survival International, que se ha hecho eco de los cables de la diplomacia estadounidense filtrados a Wikileaks divulgados por el periódico ‘The Hindu’.

Así, según los cables, los diplomáticos estadounidenses consideran que el Gobierno indio “ni quiere ni puede poner fin a la explotación y victimización” de los 84 millones de indígenas tribales del país.

Además, según Survival, los documentos han revelado que el Gobierno estadounidense temía que la situación “repercutiera en beneficio de los naxalitas”, los extremistas maoístas que en estos momentos forman parte de la insurgencia armada en la India.

Por otra parte, los cables han advertido de que “el rápido crecimiento demográfico y la economía en expansión de la India han empeorado la situación de los indígenas tribales, puesto que han incrementado la presión en las zonas de bosque ya menguantes y sus recursos”, ha señalado la organización.

Por otra parte, Survival ha recordado que el Gobierno ha respondido a la “desesperada situación de los pueblos indígenas tribales” con la aprobación de la Ley de Derechos al Bosque, que tiene como objetivo el reconocimiento del derecho de las comunidades tribales a los bosques de los que dependen. Sin embargo, los cables han señalado que hay “intereses muy asentados y corruptos que están explotando los bosques”, cita la organización.

Según los documentos, “el asunto es urgente, ya que los no indígenas, con ayuda y respaldo de miembros del Gobierno, usan la corrupción y la coerción para expulsar a los indígenas de sus bosques y poder así acceder a los recursos”, lo que supone un grave problema para las comunidades tribales de todo el país, ha puntualizado Survival.

Via: ep

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Utilizan perros y gatos como cebo para tiburones en la isla de Reunión


Foto: proteccionanimal-spain.blogspot.com

He visto imagenes terribles de malos tratos hacia los animales… pero ésto!… ésto simplemente me ha dejado sin palabras, solo digo… COMO ES POSIBLE QUE SE PERMITA ESTE TIPO DE BARBARIES EN EL S.XXI??

En la costa este de Madagascar, concretamente en la isla Reunión es un departamento de ultramar de Francia, situado en el Océano Índico, al este de Madagascar y perteneciente a la Unión Europea. Como el resto de departamentos de ultramar, la isla también es una región de Francia y forma parte de la República.
Hay “pescadores” que tratan de capturar tiburones utilizando perros y gatos como cebos. Cogen a perros y gatos callejeros y les inmobilizan las piernas con alambre, a continuación les clavan anzuelos por el cuerpo y les arrojan al mar con un extremo de los sedales atado a una madera flotante. Les dejan de noche en el agua a la espera de que algún tiburón se acerque atraído por la sangre y pique en el anzuelo, quedando así enganchado hasta que al día siguiente vaya el “pescador” a por él.

Perros y Gatos Destinados a servir como carnada para la pesca son utilizados como carnadas vivientes para la captura de tiburones.

Muchas partes del cuerpo sirven de anzuelo: las patas traseras, las patas delanteras, un hilo de nailon cosido al hocico o al craneo, o un gancho en la boca.


Los perros y gatos vivientes sirven como cebo para atrapar tiburones La isla Reunion cuenta con casi 150 000 perros callejeros viviendo por si solos, victimas de maltratos regulares y particularmente crueles. Y como si fuera poco, los perros son utilizados como carnadas vivientes para la pesca de tiburones, clavandoles anzuelos antes de lanzarlos al mar!

Waris Dirie, una luchadora en contra de la ablación


El deber de hablar

Usted decidió contar públicamente su ablación a una periodista de la NBC cuando era una de las top models más célebres. ¿Por qué decidió lanzarse justo en ese momento de su vida?

-¡No lo decidí ese mismo día! El día en que cambió mi vida, el día en que decidí que hablaría de aquello, que lucharía mientras estuviera viva, fue el día en que me mutilaron, a la edad de los 3 años. Ese día decidí emprender mi lucha. Después, sólo he esperado el momento…y así vino.
Hasta entonces nadie hablaba de la ablación. Era algo tabú, incluso algo completamente desconocido. ¿Tuvo miedo de las reacciones? ¿En algún momento pensó que esta confesión podría poner en peligro su carrera?
-Nunca me llegué a hacer esa pregunta. La ablación es algo que sufren 1 millón de mujeres y niñas y que lo gritan al mundo entero. Nadie viene en su ayuda, nadie habla de ellas. Y yo lo sabía y lo pensaba a todas horas. Aquello me impedía conciliar el sueño. Y no veía otra manera de contar lo que estaba pasando, lo que está pasando. Y las opiniones, lo que pudiera pensar la gente, eso pasaba a un segundo plano.

Y lo que pasó es que mucha gente me empezó a ver con otros ojos, horrorizados. “¿Qué? ¿Tú? “ . Muchas personas con las que llevaba trabajando muchos años desaparecieron del mapa. Otras me tenían miedo… En ralidad eran unos ignorantes. No sabían qué hacer, cómo dirigirse a mí, qué decirme…

Embajadora de buena voluntad

Entonces abandonó el mundo de la moda…
-No quería perder el tiempo con este tipo de gente. Ya había dado el paso y estaba en otra órbita, en mi cabeza, en mi vida. Abandoné el universo de la moda ese mismo día. Había esperado ese momento durante mucho tiempo, y cuando llegó, dije bye bye!


Y en ese momento Kofi Annan oyó su historia y le ofreció convertirse en embajadora de buena voluntad. ¿Qué sintió en ese momento?

-En un principio me sorprendió mucho, incluso me lo tomé con escepticismo. Pero me dije que Naciones Unidas tenían que creer en lo que decía, en lo que pretendía hacer. Así que fui a verle.
Nuestra colaboración sólo duró 2 años.No encontraba mi lugar en esa organización. Me costaba creer que podían cambiar el mundo. Es una administración demasiado grande, demasiado pesada… ¡y un auténtico caos!.
Y tuve la sensación de que la lucha contra la mutilación genital femenina no formaba parte de sus prioridades. Así que al cabo de un tiempo, me pregunté qué hacía realmente ahí. ¿Por qué estaba ahí? ¿Para ir a fiestas y brindar con cócteles? Para mí, la mutilación femenina era algo muy serio, y para ellos no lo era, o al menos, no como esperaba. Así que me fuí y creé mi propia organización.

 

La Fundación Waris Dirie

 

Y en el año 2002, usted crea la Fundación Waris Dirie. ¿Cuál es la principal acción?
-El primer objetivo de mi fundación es educar a la gente, de informar al mundo, de situar los debates de la lucha contra la ablación en los temas de conversación. ¡De forma que siempre esté en la mente de la gente!
Mi papel ha sido y es situar este tema en medio de la escena, sacarlo a la luz. Me encontré en medio de una aventura mediática, y ahora que ya se habla de ello, me gustaría retirarme. Tengo la sensación de que con mis propios medios, he hecho todo lo que he podido para que salga a la luz y se hable de la ablación genital femenina. He tomado todos los riesgos posibles.

No obstante, el tema está en manos de los hombres políticos de todo el mundo. Ya no es un problema que tengo que afrontar yo, sino todo el mundo. Ya nadie tiene excusa. Millones de mujeres siguen sufriendo. Me gustaría que de una vez por todas se viese como algo anormal.

Tenemos que cambiar el mundo

Pero eso no es un abandono….
-No abandono, pero encuentro injusto el hecho de ver al mundo ahí pasmado, desde otra perspectiva y contentándose con un “¡Vamos! ¡buena suerte!”. Y ese problema nos concierne a todas, a todas las mujeres del planeta. Es mi problema, pero también el vuestro.

¿Cree que las cosas han evolucionado a pesar de todo?
-Sí, las cosas van cambiando, pero no lo suficiente. No deberíamos estar aquí hablando, sino que tenemos otras cosas que debatir ¿no cree? Hoy, todavía sigo asombrada e indignada con la ablación. Es muy doloroso contar siempre la misma historia… Me gustaría que esto cambiara.

¿Cómo cambiar la visión de los hombres en cuestión?
-Eso depende de nosotras, de las mujeres, de las madres. Hay que educar de ora manera a los niños varones, una educación basada en el emor y el respeto. Me gustaría que este nuevo siglo fuera más respetuoso con las mujeres. Y dejemos de decir “ah, ¡ojalá! ¡Esperemos!” y ¡hagámoslo!. Si no, ¿qué dirán nuestros hijos el día de mañana: “Espero que mi mamá haya pensado en cambiar el mundo?’”

Es nuestro deber.


Los niños del ‘Slum’.


Los niños del 'slum'.

Leyendo un articulo del periodico el mundo me quedé boquiabierta, perpleja.. como siempre los niños se llevan la peor parte.

Nos situaremos en la India, en la ciudad de Calcuta,en un minúsculo amasijo de hojalata, plástico y cartón -mal llamado casa- vive Saphina. Seis años encerrados en un cuerpo diminuto, con la sonrisa fácil, siempre dispuesta a alegrar su infancia. Pero las marcadas ojeras delatan sus muchas noches en vela; los profundos ojos negros no pueden ocultar que a su corta edad han presenciado episodios desagradables. Ella no los cuenta. Nadie le pregunta. Todos saben que es el día a día del ‘slum’ de Calcuta del que procede. Que en el sistema de castas que impera en la India -con cinco oficiales y miles de subdivisiones- ellos, los intocables, se llevan la peor parte. Y, si son mujeres o niños, sobrevivir se convierte en el más difícil todavía.

La situación de Saphina no dista mucho de la de Sultani, Karim, Amina, Koby, Pinky, Jafar… No levantan un palmo del suelo y ya conocen bien lo que es sufrir trastornos típicos de la edad adulta, como insomnio, depresión o dolor de cabeza crónico. Tampoco se libran de la malnutrición severa, los parásitos, la tuberculosis y los infinitos problemas de piel derivados de las condiciones en las que viven, de los efluvios y el calor insoportable que produce cocinar con carbón cuando la temperatura ambiental supera los 48ºC.

Pero, por primera vez, a Saphina y a otros 311 niños que acuden a la escuela Joyjeet Das Memorial School, situada en el ‘slum’ de Tollygunge, les han detectado sus problemas de salud. Por primera vez, gracias a la ONG española Amavida, que sustenta el colegio, estos pequeños se han hecho un reconocimiento médico. En medio de muchos llantos y rabietas, se han pesado y sometido a diversos análisis. Los diagnósticos no sorprenden. A las enfermedades ya citadas se suman las pulmonías, las infecciones de oído y las erupciones cutáneas. También la anorexia, no tal y como se concibe en Occidente, sino como sinónimo de una grave desnutrición.

Son las patologías propias del ‘slum’, de la violencia, de la pobreza. Las consecuencias lógicas de estar hacinados en un espacio ínfimo con cientos de personas, sin contar las ratas y cucarachas, compañeras habituales. Se trata sólo de los trastornos que se pueden ver en las pruebas médicas. Luego están los otros, los que no detectan los análisisis pero que están ahí. La timidez extrema, la mirada gacha, la ansiedad, el miedo.

Hasta hace poco más de un mes, también sufrían el estrés de tener que buscar algo que llevarse a la boca para calmar el ‘runrún’ del estómago. Comer todos los días era un lujo. Ahora, la situación ha cambiado. La escuela les garantiza un plato de comida diario. A las 19:30, de lunes a domingo, el lugar más concurrido del ‘slum’ de Tollygunge es la puerta del colegio, donde los 312 alumnos y algunas madres hacen cola para devorar el arroz y el dal -la sopa típica y base de la alimentación en esta parte de la India-. También para probar nuevos sabores. Los que proceden de las verduras que Mimi y Ana, coordinadoras del centro y artífices del ‘Food Program’, tratan de introducir en la dieta para hacerla más equilibrada. Aunque, de momento, el pepino tiene poca aceptación en los paladares de los pequeños.

VIOLACIONES Y ABUSOS

El pequeño Kobi.

Calmar el hambre, irse a la cama -eufemismo que define a un trozo de madera a la intemperie- con el estómago más o menos lleno es una alegría y un logro para los habitantes de este ‘slum’. Pero la felicidad no dura mucho. La mayoría de las veces se ve interrumpida por alguna paliza, como la sufrida por Koby, que con ocho años ha visto su inocencia truncada por los golpes de un adulto a quien el alcohol nubló el juicio. Un día en el hospital y vuelta al ‘hogar’, al territorio ‘enemigo’. Aún magullado y con el miedo en el cuerpo.

Las violaciones y los golpes a las mujeres, jovencísimas madres obligadas a casarse en un matrimonio organizado por las familias, también están a la orden del día. “Todas las mujeres del ‘slum’ sufren alguna clase de abuso por parte de sus maridos. Muchas veces ellos llegan borrachos por la noche y desahogan su rabia, su frustración con sus esposas. El alcoholismo es un problema muy extendido en esta sociedad”, explica Ana Villanueva, de la ONG Amavida.

Los datos oficiales indican que la India es el segundo país, tras Estados Unidos, con mayor número de violaciones. En cuanto las niñas empiezan a desarrollarse, se convierten en objeto de deseo, en el blanco más fácil de los ‘slum’. Indefensas, desprotegidas, a expensas de que cualquier día llegue un varón sin previo aviso -la falta de electricidad no delatará su presencia- que quiera satisfacer sus deseos sexuales o, peor, que se las lleve para las mafias de prostitución. Todo, en la más absoluta impunidad. Al fin y al cabo, se trata de los intocables.