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La tele y el ordenador por la noche, hacen aumentar notablemente de peso.


Noticia curiosa, no?. Pues según un  estudio de la Universidad del Estado de Ohio en Estados Unidos que se publica en la edición digital de la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) ha llegado a la conclusion que la exposición persistente a la luz por la noche podría conducir a un aumento de peso, incluso sin cambiar la actividad física o comer más alimentos.

Los investigadores descubrieron que los ratones expuestos a una luz débil por la noche durante ocho semanas pasaban por un aumento de masa corporal de alrededor del 50 por ciento más que otros ratones que vivían en un ciclo normal de luz-oscuridad.

Según explica Laura Fonken, directora del estudio, “aunque no existían diferencias en los niveles de actividad o el consumo diario de alimentos, los ratones que vivían con luz por la noche engordaban más que los otros”.

“Algún aspecto relativo a la luz hizo a los ratones del estudio querer comer a horas erróneas para metabolizar de forma adecuada su comida”, explica Randy Nelson, coautor del estudio. Si estos resultados se confirman en humanos esto sugeriría que comer durante la noche podría ser un factor de riesgo para la obesidad.

En uno de los estudios los ratones fueron expuestos a una de las siguientes tres condiciones: 24 horas de luz constante, un ciclo de luz-oscuridad normal o 16 horas de luz de día y 8 horas de luz débil.

Los resultados mostraron que, en comparación con los ratones del ciclo de luz normal, los que vivían con una luz débil por la noche mostraban mayores aumentos en su peso corporal desde la primera semana. Hacia el final del estudio los ratones que vivían con luz por la noche habían ganado 12 gramos de masa corporal en comparación con los 8 gramos de los que vivían en un ciclo normal. Los ratones con luz nocturna también comían el 55 por ciento de su comida por la noche en comparación con los del ciclo normal que comían un 36 por ciento.

Cuando se restringió la disponibilidad del alimento sólo a las horas diurnas, los animales con luz por la noche no ganaron más peso que los animales del ciclo normal. “Esto indica que el momento de comer es crítico para ganar peso”, señala Fonken.

Los autores creen que la luz altera los niveles de la hormona melatonina, que participa en el metabolismo y que además podría interrumpir la expresión de los genes circadianos que ayudan a controlar el momento en el que los animales se alimentan y cuándo están activos.

De forma global, los resultados muestran otra posible razón para la epidemia de obesidad que se da en los países occidentales. “La luz por la noche es un factor ambiental que podría estar contribuyendo a la epidemia de obesidad por medios que las personas no esperan. La obesidad social se asocia con una variedad de factores, incluyendo la ampliación de la exposición a la luz durante la noche”, señala Nelson.

Los investigadores han identificado un uso prolongado del ordenador y la televisión como factores de riesgo de la obesidad, pero se han centrado en cómo éstos están asociados con una carencia de actividad física.

“Podría ser que las personas que utilizan el ordenador y ven la tele mucho por la noche coman en momentos no adecuados y alteren su metabolismo. De forma clara, mantener el peso corporal requiere mantener el consumo calórico bajo y una actividad física elevada pero este factor ambiental podría explicar por qué algunas personas que mantienen un buen equilibrio energético siguen ganando peso”.

Fuente: ep
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