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Isla de Pascua, Chile. En busca de una civilización misteriosa


Si llegasteis a ver la pelicula ‘Rapa nui’ y os quedo cierta curiosidad por saber mas, incluso curiosidad por ir a visitarla, aqui os detallo datos muy interesantes.

El misterio de la civilización que colonizó esta isla del Pacífico y la llenó de bustos gigantes ejerce un magnetismo viajero que supera todas las distancias. Acantilados, volcanes extintos y fiestas ancestrales pueblan este territorio de raíces polinesias. Tras despegar de Santiago de Chile y sobrevolar durante cuatro horas el océano Pacífico, el viajero empieza a tomar conciencia de lo apartada que la isla de Pascua está de todo.

A 3.700 kilómetros de Chile y a 4.000 de Tahití, Pascua o Rapa Nui es el lugar habitado más aislado del planeta y, sin duda, uno de los más enigmáticos. Los centenares de titanes de piedra (‘moais’) de hasta 82 toneladas de peso que jalonan sus torturadas costas han dado lugar a las más variopintas teorías sobre su construcción, transporte y significado. Hanga Roa es la única localidad de la isla y el centro de toda la actividad. Con menos de 4.000 habitantes, es un conjunto un tanto anárquico que crece a medida de las necesidades.

Conjunto ceremonial de Tahai.El conjunto ceremonial de Tahai es el enclave arqueológico más próximo a Hanga Roa, a 1,5 kilómetros siguiendo la costa hacia el este. Descubierta para los europeos el día de Pascua de 1772 por el navegante holandés Roggenberg, la isla ya había sido colonizada hacia el siglo VI por habitantes de la Polinesia, aunque algunos estudios afirman que esa primera colonización cabe situarla en torno al siglo XIII. Gracias a su aislamiento han llegado a nuestros días numerosas fiestas. Una de las pruebas más sorprendentes es el ‘haka pei’, que consiste en deslizarse sobre troncos de platanera por la ladera de un volcán. Para conocer la cultura rapanui es imprescindible subir al volcán Rano Kau, ahora extinto. Su silueta se eleva por encima de las casas de Hanga Roa y su cráter, de casi dos kilómetros de diámetro, alberga una laguna y las ruinas del poblado ceremonial de Orongo.

 

Desde Hanga Roa una carretera de apenas quince kilómetros cruza la isla hasta alcanzar la playa de Anakena, la más conocida de las dos existentes en Pascua. La vista del conjunto es inolvidable, con la playa de arena blanca, sus translúcidas aguas turquesas, el verde palmeral y el Ahu Nau Nau con sus siete ‘moais’, restaurados en 1978, erigidos sobre una base elevada y tocados por cilindros de escoria volcánica roja.

El hilo de la historia se retoma a poca distancia de Anakena, en las laderas de otro volcán, el Rano Raraku. En este rocoso escenario, los primeros pobladores de Pascua empezaron a esculpir las ciclópeas estatuas que representaban a sus ancestros. Esculpieron cerca de un millar y transportaron hasta sus poblados más de doscientas. Pero cuando, de manera repentina e inexplicable, abandonaron su labor, una gran parte permaneció en esta cantera, tal y como se ven hoy en día. La llegada del antropólogo noruego Thor Heyerdahl en 1955 -después de haber navegado de Perú a Polinesia a bordo de una embarcación de juncos- activó el interés arqueológico por la isla y los estudiosos empezaron a levantar de nuevo aquellas estatuas. A sólo un kilómetro de la cantera de Rano Raraku se halla Tongariki, donde se levantan hoy en día frente al mar quince ‘moais’ restaurados. Su orientación parece seguir un patrón astronómico.

Esta isla del Pacífico Sur, también llamada Rapa Nui, está a 3.700 km de la costa de Chile, país al que pertenece. En 1995 la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad por el valor arqueológico de sus esculturas gigantescas o ‘moais’. Hanga Roa es la capital isleña.

 

A TENER EN CUENTA

Para viajar a Chile se precisa llevar el pasaporte. Los idiomas oficiales son el español y el rapanui. La moneda en curso es el peso chileno. La diferencia horaria con respecto a España es de siete horas menos en invierno y seis en verano. La mejor época para realizar este viaje va de junio a noviembre, coincidiendo con el invierno austral. Es recomendable incluir en el equipaje protector solar, repelente para mosquitos e indumentaria para caminatas.

LLEGAR Y DESPLAZARSE

Diversas compañías nacionales e internacionales vuelan diariamente desde Madrid y Barcelona a Santiago de Chile, con tres enlaces semanales a la Isla de Pascua. El aeropuerto Matavari se localiza a 3 km de Hanga Roa. La isla carece de transporte público, pero la mayoría de hoteles ofrecen servicio de traslado a sus huéspedes. Para recorrerla lo más recomendable es contratar excursiones en una agencia local o alquilar un vehículo con un conductor-guía. Se organizan excursiones a caballo, en bicicleta, en motocicleta y a pie.

ALOJAMIENTO

La mayoría de establecimientos se concentran en Hanga Roa, donde hay propuestas para todo tipo de presupuestos, desde algún hotel de lujo hasta casas privadas. Son típicos los alojamientos ubicados en cabañas rehabilitadas regentadas por familias rapanui.

HANGA ROA

La capital de Pascua, donde habita la mayoría de población, se localiza en el oeste de la isla y acoge la mayor parte de los servicios turísticos. Posee dos ejes principales, la calle Policarpo Toro, que va de norte a sur, y Te Pito Te Henua, que concentra las tiendas. Para conocer la cultura isleña hay que ver el Museo Antropológico (http://www.museorapanui.cl). Otro punto de interés es el mercado municipal, donde se venden artesanías como piezas de madera y piedra tallada, y collares elaborados con conchas marinas. En el sur de la Caleta de Hanga Roa destaca la playa Pea, el mejor lugar para observar las faenas pesqueras, practicar surf, buceo y contratar excursiones en barca por la costa.

ENCLAVES ARQUEOLÓGICOS

Se aconseja visitar los yacimientos a primera hora de la mañana para ver las estatuas con la salida del sol. A 1,5 km de la capital se encuentra Tahai, un conjunto de tres altares ceremoniales o ahu restaurados que, cada febrero, se convierten en escenario de la fiesta Tapati Rapa Nui. Otro enclave esencial es el volcán Rano Kau, a 15 km de Hanga Roa. Su cráter de 1,6 km de diámetro alberga una laguna y la aldea ceremonial de Orongo, donde se realizaban los ritos en honor a los dioses. El recorrido por su área se efectúa por un sendero señalizado. Contiene pinturas arqueológicas y espectaculares vistas sobre el acantilado.
A unos 20 km en dirección este se encuentra Tongariki. Con quince moais, es la plataforma funeraria más impresionante de la isla. A su espalda se alza el volcán Ranu Raraku, que aloja la cantera donde se esculpían los moais. En sus laderas se han hallado hasta 400 de esos bustos, algunos a medio hacer.

PLAYA DE ANAKENA

Las aguas que bordean la isla son claras y templadas, pero no todos los lugares son aptos para la práctica de actividades acuáticas. La playa de Anakena, en la costa norte, es la más célebre por sus siete moais y por ser, según la leyenda, donde desembarcaron los primeros polinesios que pisaron la isla. Cuenta con una oficina de turismo. En la misma costa se localiza la playa de Ovahe, de origen volcánico, arena rojiza y uno de los fondos más ricos.

GASTRONOMÍA

Pescados, mariscos y frutas son ingredientes básicos de la cocina rapanui. Son apreciados la langosta, el pez sierra y el atún. El método de cocción típico es un hoyo tapado con piedras volcánicas. Papayas y piñas son las frutas más populares.

BIBLIOGRAFÍA

GuíaChile y la Isla de Pascua. Lonely Planet. GeoPlaneta, 2009.

NarrativaIsla de Pascua. Jennifer Vanderbes. Punto de Lectura, 2005.

MÁS INFORMACIÓN
http://www.visitchile.com
http://www.turismochile.com

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En Francia: Borgoña región de viñedos y fortificaciones medievales.


Nos situamos entre Dijon y Beune, donde se extienden los viñedos más prestigiosos del mundo. Pero el patrimonio de esta región del centro de Francia reúne, además, castillos medievales, palacios renacentistas y pueblos con una gastronomía infalible.

Afamada internacionalmente por la reputación de sus extraordinarios vinos tintos y blancos, la región francesa de Borgoña ofrece a quien desée ir más allá de la cartografía única de sus caldos sublimes, paisajes y rutas de fértil y arbolada belleza y un patrimonio artístico de excepción.

Tierra donde el galo Vercingétorix se enfrentó a Julio César, el antiguo y poderoso gran ducado de Borgoña, cuyo nombre deriva de Burgundia (reino fundado en el 442 en su territorio por los burgundios, pueblo de origen báltico), destaca por sus abadías de las órdenes del Císter y Cluny, sus iglesias románicas, sus palacios urbanos y góticos hospicios de acogida, sus misteriosas techumbres multicolores de simbólicos motivos geométricos y sus renacentistas ‘châteaux’, castillos que poco tienen que envidiar a los vecinos del Loira.

El itinerario elegido por la región de Borgoña hace un bucle de unos 360 kilómetros en un radio de incontables monumentos y bodegas, bellos pueblos a la vera del canal borgoñón, ciudades como Beaune y Dijon, que rivalizaron antaño entre sí por la capitalidad de un poder soberano cuyos límites se extendían hasta Flandes, y recorre buena parte de la verde comarca de Auxoix que presenta espectaculares fortalezas como Chateauneuf.

Fortaleza de Chateauneuf.

Primera etapa del viaje, la ciudad universitaria de Dijon, sede de la Orden del Toisón de Oro, alberga en el ala oriental del palacio de los duques y los Estados de Borgoña uno de los museos, creado en 1799, más grandes de Francia.

Inmerso en una ambiciosa renovación que no culminará hasta 2017, este museo de Bellas Artes, de visita gratuita, como todos los de esta muy gastronómica ciudad de nombre asociado a su celebérrima mostaza.

Entre las ciudades de Dijon y Beaune se extiende la región vinícola de la Côte d’Or con bodegas abiertas a los visitantes. Cada noviembre se celebra en Beaune la fiesta de las Tres Gloriosas, con una importante subasta de vino.

El espléndido Hôtel-Dieu, maravilla del arte borgoñón de inspiración flamenca, tiene fama universal.

Camino a Semur-en-Auxoix que dista unos 80 kilómetros de Beaune, se encuentra el pueblo de Chateauneuf, bello burgo fortificado, y el gran castillo de Commarin con sus dos torres redondas de cuento .

Castillo de Commarin.


Abadia de Santa Magdalena.

Al oeste aparece Vézelay. Esta ciudad amurallada destaca por la abadía de Santa Magdalena. Declarada Patrimonio de la Humanidad, ha sido inspiración de poetas.

Broche de oro del viaje, la población de Autun, situada poco más de 100 kilómetros de Tanlay, muestra su interesante pasado galo-romano. Fundada por Augusto en el siglo I a.C., conserva un anfiteatro con capacidad para 20.000 espectadores que fue el mayor de toda la Galia y hoy acoge el veraniego festival «Peplum d’Augustodunum».

Anfiteatro romano.

La región de Borgoña se localiza en la zona nororiental de Francia. Famosa por sus vinos, posee un rico patrimonio monumental. Este itinerario de trazado circular y 360 km de longitud se inicia en Dijon, la capital, y finaliza en Autun.


DIJON

La capital de Borgoña conserva un núcleo medieval formado por casas de madera entramada y tejados de cerámica vidriada. La oficina de turismo organiza visitas que engloban los principales monumentos, como el palacio de los duques de Borgoña, la iglesia gótica de Notre Dame y el Museo de Bellas Artes, que expone los sepulcros de los duques de Valois. Entre las calles del casco antiguo es recomendable dar un paseo por la Rue Verrerie, llena de talleres de anticuarios y tiendas de alimentos de elaboración artesana. El Pass Dijon, en formato de 24, 48 y 72 horas, permite el acceso con descuento a las principales atracciones turísticas (http://www.visitdijon.com).

 

CÔTE D’OR

Este departamento de la región de Borgoña se extiende entre Dijon (norte) y Beaune (sur). Además de ser un territorio vinícola –tiene fama de elaborar los mejores vinos del mundo–, acoge pueblos medievales, abadías y castillos monumentales como el de Bussy-Rabutin. La oficina de turismo local organiza paseos tomando como hilo conductor las pequeñas bodegas y alternando las visitas culturales con la catas de vino (http://www.cotedor-tourisme.com). Las más famosas son las del castillo de Gevrey-Chambertin, el Clos de Veugeot y el Domaine d’Ardhuy.

 

BEAUNE

La ciudadela amurallada de Beaune se localiza 45 km al sur de Dijon. El Hôtel-Dieu, un antiguo hospital de peregrinos del siglo XV, es su monumento más emblemático no sólo por la antigüedad sino por la policromía de sus torreones y tejados; dentro del recinto, hay una farmacia del siglo XVIII. Otro monumento remarcable de la ciudad es la colegiata de Notre-Dame (estilo románico gótico), que guarda el valioso retablo flamenco del Juicio Final. El Museo del Vino expone una colección de utensilios tradicionales, además de la historia vinicultora de la región (http://www.ot-beaune.fr). A finales de noviembre, Beaune celebra en el Hôtel-Dieu una subasta de vinos que se ha convertido en un acontecimiento de fama internacional. Durante tres días, el centro medieval de la ciudad acoge pasacalles,
catas y ventade vinos.

 

SEMUR EN AUXOIS

La comarca de Auxois presenta un paisaje rural salpicado de pueblos fortificados. A 80 km de Dijon se sitúa Semur en Auxois, una ciudadela amurallada que incluye la colegiata de Notre-Dame, de los siglos XI y XIII (http://www.ville-semur-en-auxois.fr). A 25 km se halla la abadía de Fontenay, de visita imprescindible. Fundada en el siglo XII, fue un monasterio y también una fábrica de papel. Reconocida como Patrimonio de la Humanidad desde 1981, actualmente está considerada el mejor ejemplo de las primeras comunidades cistercienses. El claustro, la sala capitular, el refectorio y dependencias como la panadería y la herrería merecen una visita (http://www.abbayedefontenay.com).

 

VÉZELAY

Situada sobre un promontorio, este pueblo está considerado uno de los más bellos de Francia. Vézelay fue en el siglo IX punto de partida de cruzados y peregrinos. Su monumento más significativo es la basílica románica de Santa María Magdalena (XII), declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979. Otros puntos de interés son las iglesias de Saint-Étienne o la Cordelle, así como el Museo de Arte Moderno Zervos, que acoge en su colección obras de Calder, Kandinsky y Miró (http://www.vezelaytourisme.com).

 

AUTUN

Situada a 45 km de Beaune, esta localidad fundada en el siglo I a.C. conserva un teatro romano. En el Museo Rolin se exhiben más vestigios de la época del emperador Augusto. La oficina de turismo local organiza visitas guiadas que descubren el pasado romano y medieval de la ciudad y que incluyen la catedral de Saint Lazare, del siglo XII. (http://www.autun.com).

A TENER EN CUENTA
Para viajar a Francia únicamente se necesita llevar encima el documento nacional de identidad. La mejor época para visitar la zona es durante la vendimia, entre septiembre y octubre, cuando se disfruta del espectáculo de la recolección.

CÓMO LLEGAR
Diferentes compañías vuelan desde las principales ciudades españolas al aeropuerto Dijon-Borgoña, 6 km al sudoeste de la ciudad. Los aeropuertos de París, a 300 km, tienen conexiones diarias en tren de alta velocidad con la capital de Borgoña, a una hora y media de trayecto.

CÓMO DESPLAZARSE
El medio de transporte más flexible para seguir esta ruta es el coche de alquiler. Entre las principales ciudades existen numerosas conexiones en tren (http://www.ter-sncf.com). Otras opciones son los paseos en barco por los canales fluviales de Borgoña –hay recorridos de una hora, medio día o jornada completa–, los circuitos en bicicleta –existen 600 km de carriles– y las rutas senderistas o a caballo por caminos rurales.

ALOJAMIENTO
En Borgoña las posibilidades son amplias, desde hoteles rurales (http://www.gites-de-france.com) a otros de lujo ubicados en abadías y castillos (http://www.relaischateaux.com). Otras fórmulas interesantes son las casas de huéspedes que ofrecen los propios viticultores (http://es.maisondhotes.net) y las granjas que, además de habitaciones, permiten saborear recetas elaboradas con productos autóctonos. Algunas compañías que surcan los canales disponen de barcos acondicionados para el alojamiento.

BIBLIOGRAFÍA
GuíasBorgoña y Alsacia. Editorial Anaya Touring Club, 2009.
Lo mejor de Francia. Lonely Planet. Editorial Geoplaneta, 2010.
IlustradoViaje al corazón de la Borgoña. Ed. Vision Net, 2007.

MÁS INFORMACIÓN
Maison de laFrance en España: Tel. de información: 807 117 181.
Internethttp://www.franceguide.comhttp://www.borgona-turismo.com.

Imagenes: virtualturism.com, wayfaring.info, travelpod.com